ESPIRITUALIDAD y Música

 

 "ANA TORROJA...SONRISA"

Muchos han sido los principios misioneros que a lo largo de la historia se han barajado.

Fórmulas y esquemas, técnicas y estrategias, artículos y libros…

han querido buscar el medio más urgente, oportuno y eficaz para anunciar la Buena Noticia de Jesús a todos los pueblos.

 

Hombres y mujeres de fe han intentado hilvanar el método revolucionario y definitivo para proclamar

a los cuatro vientos que el Dios de Jesús nos quiere con locura,

que Cristo es el centro de nuestra vida y por ello resumamos felicidad.

 


Todos estos intentos, todas estas pistas, cada pincelada, cada atisbo, en el fondo siempre convergen en la misma intención:

Dar al otro lo mejor que se tiene, el misterio de la fe. Tal y como el apóstol Pedro afirmó en la Puerta Hermosa,

«no tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy» (Hch 3,6). Y es que este es el fundamento de la acción evangelizadora, este fue el punto de partida del mensaje apostólico y éste debe ser también el centro articulador de nuestro ser misionero en el mundo.

Dar gratis lo que hemos recibido gratis (Mt 10,8).


En clave de Misión Claretiana podemos vivir el compromiso de dar lo que tenemos,

es decir, compartir el fuego que nos arde dentro, transmitir la llama del amor avivado por la fe.

 No es necesario ser superhéroes, ni hacer nada extraordinario, sencillamente dar en cada momento lo mejor de uno mismo.

Basta con una sonrisa. Precisamente esto es lo que, en cierto modo,

pretende la cantante madrileña Ana Torroja en su último trabajo “Sonrisa”.

 

Este disco compuesto de 10 temas y publicado hace menos de un mes es toda una declaración de intenciones

ofreciendo a sus oyentes lo mejor de sí misma: «Tengo una sonrisa para regalarte»,

«tengo mil historias que contarte escondidas en mi voz»…

 

Cada canción es un himno a la vida y a todo cuanto te regala. Es la banda sonora ideal para el optimismo:

«Y siento todo tan brillante y tan magnético, nada ni nadie puede hacer que me derrumbe hoy,

que tiemble el suelo que allá voy, pisando fuerte y sin reloj».


La que fuera vocalista de Mecano abre de par en par su corazón, tras un grave accidente de tráfico,

para cantar a boca llena que lo que tenemos y lo que somos es para regalarlo, para servir más y mejor a los que nos rodean.
En esta ocasión, la música se convierte en instrumento de donación enérgica y vibrante.

La música se convierte en derroche de vida y alegría. La música se convierte

en el eco privilegiado del principio misionero del apóstol Pedro: «no tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy».

 

¿Por qué no empezamos con una sonrisa?

 

REGRESAR